Salud y diseño, la primera serie de un tema que nos convoca

Carolina Martellotto

Me parece interesante que en la serie se habla de la salud desde hospitales, empresas, gobiernos y hogares entre otros. Este término se está ampliando cada vez más, desde una perspectiva holística, y se están cuestionando los enfoques más tradicionales, que se asocian generalmente con instituciones (hospitales y clínicas) y con un enfoque consumista. 

Se menciona mucho la palabra humanización, como un proceso que estamos llevando a cabo en el ámbito de la salud, la comunicación, y el desarrollo de servicios. Parece casi irónico si nos detenemos a pensar un momento. Como pregunta Mariana en uno de los episodios, ¿No deberían ser, por defecto, humanas la comunicación, la salud, etc.? En estos ámbitos (como en varios otros) ciertos aspectos se han institucionalizado y han perdido a la persona como el foco o el centro. Si bien en algunos de estos episodios también se discute que “centrado en la persona” es una mirada reduccionista ya que deja de lado el contexto y diferentes actores con sus interacciones, creo que al menos si lo centramos en la persona estamos un paso más adelante. Ideal sería una vez más, un abordaje holístico, teniendo en cuenta el contexto e incluso otros seres vivos. 

Algunes entrevistades mencionan que no es fácil incluir el contexto porque a nivel corporativo parecería que nunca hay tiempo (plata) para ello, lo cual representa un gran desafío. Sin embargo, mencionan ejemplos de cómo, poco a poco, han logrado demostrar el valor de incluir el ecosistema. 

Esto me lleva a otro aspecto que se repite bastante en esta serie: varies entrevistades mencionan que constantemente tienen que demostrar el valor del diseño como disciplina. En algunos episodios, se habla de cómo nos paramos frente a otras disciplinas y de qué influencia podemos llegar a tener en verdaderos cambios organizacionales y sociales. No es la primera vez que escucho este tipo de situación y me pregunto si en otras disciplinas pasa lo mismo. 

A veces  tengo la sensación de que como diseñadores estamos constantemente tratando de probarle al mundo que somos útiles y quizás hasta necesarios. Durante estos episodios surgen preguntas como: ¿somos una ciencia social? Hay quienes nos definen como la disciplina T o transversal a las otras; también se escucha últimamente la definición del diseño como la disciplina entre disciplinas, el aglutinante. Lo que me parece interesante acá es que en varios niveles estamos hablando de abordajes holísticos, pero seguimos definiendo nuestra disciplina desde una perspectiva de silos. Entonces, ¿por qué no empezar a hablar de habilidades, capacidades o valores generados? Les entrevistades mencionan que gran parte de su trabajo implica facilitar conversaciones, modificar relaciones y mejorar dinámicas sociales. En este mundo donde estamos enfrentando problemas cada vez más complejos, el diseño aparece como un facilitador de conversaciones para lograr, entre otras cosas, un abordaje transdisciplinar. Y con esto no me refiero solo a interdisciplinar (diferentes disciplinas académicas) sino incluyendo también otros tipos de saberes (experiencial, espiritual, indígena, etc.) En este sentido, varios de estos episodios mencionan la importancia de incluir no solo al paciente, sino también a médicos, enfermeras, directores, familiares, gobierno y hasta el contexto físico. 

La serie cierra con un episodio enfocado en el desarrollo desde lo material, lo cual podría considerarse como el abordaje más conocido o tradicional del diseño industrial. Sin embargo, me resulta muy interesante cómo Jessica menciona la importancia de incluir en la investigación no solo a expertos en química o ingenieros, sino también a profesionales de otras disciplinas y expertos desde la práctica. Una vez más, el diseñador aparece como el catalizador de estos procesos, no simplemente como un facilitador. Esto implica que el diseñador debe manejar conceptos y criterios diversos, lo cual en algunos casos requiere un estudio muy específico de temas como la física, la química, la medicina y muchos otros.

Esto me lleva a una idea que Mariana elabora en varios episodios (y no solo de esta serie) en torno a la especialización del diseñador. En esta serie, hay un poco de todo: desde diseñadores que han desarrollado prácticamente toda su carrera en el ámbito de la salud, hasta otros cuyo factor aglutinante entre proyectos no es la temática o la especialidad disciplinar desde esa perspectiva, sino quizás el modo de abordar problemas. Un ejemplo de esto es lo que cuenta Camila en el episodio 537.

En esta serie, también se habla de la educación de los diseñadores: cómo nos formamos, cómo aprendemos (y por ende cómo enseñamos). Se habla principalmente  de la importancia de la conexión entre las instituciones educativas y el contexto. Por ejemplo, universidades en contacto con hospitales o incluso hospitales con áreas dedicadas exclusivamente al aprendizaje y la experimentación. Por otro lado, algunes entrevistades, hablan de los métodos de diseño lo cual personalmente encuentro muy interesante. Particularmente se menciona cómo los métodos tienen que ser apropiados y contextualizados, pero hoy existe cierta confusión en la educación. En algún punto, los métodos empezaron a explicarse como recetas para poder explicarles a otros actores el proceso, y se terminaron confundiendo en la educación en diseño como recetas a seguir. Nuevamente vuelvo a la necesidad de validar nuestra disciplina. Los métodos, en parte, son un modo de darle certeza y relevancia al diseño frente a otros actores. En este aspecto, podría extenderme por páginas porque precisamente estuve realizando una investigación en cuanto al uso de métodos de diseño por ‘no-diseñadores” en proyectos transdisciplinares. Efectivamente, parecería haber dos caras o funciones de estos: por un lado, el aspecto normativo de los métodos y, por otro, el descriptivo. El primero se refiere a la función de los métodos como guía de nuestro accionar como diseñadores, y el segundo, a la función de los métodos y sus representaciones (principalmente gráficas) como herramienta para comunicar nuestro proceso a otros actores. Esta diferenciación es relevante ya que el método se comunica de distintos modos y se utiliza en distintos momentos según la necesidad del diseñador.

Sumado a esto, se habla de que el diseño implica mucho conocimiento incorporado (embodied), habilidades y mentalidades que no son fáciles de transmitir, ni de incorporar desde un libro. Una de las cosas que se menciona como relevante es la necesidad del “no estar en automático» (lo cual, según se menciona, nuestra sociedad actual parecería fomentar), destacando la necesidad de conectar con uno mismo y con el entorno. Si bien no es la primera vez que esto se menciona en la disciplina, a veces parece que nos olvidáramos de su importancia. Considero esta práctica muy válida y positiva, entre otras cosas, porque implica tomar postura frente a lo que hacemos. Es parte de reconocer, aceptar y asumir responsabilidad por el aspecto más político e ideológico del diseño y no me refiero a partidos políticos, sino a visiones del mundo. 

En el episodio 528, está muy bien ilustrado cómo el diseño refleja y condiciona perspectivas y prácticas sociales, en este caso, en relación al ser padre/madre. Podría entenderse a ‘la caja de la madre’ como un producto totalmente despojado de su contexto, pero justamente dentro de él es donde toma suma relevancia. Es una caja para quienes están esperando un hije y repercute no solo aspectos prácticos concretos de práctica (tiene un termómetro para medir la temperatura de la leche), sino también representa (y por ende, valida) una postura ideológica frente a lo que es ser padre/madre. En el episodio, se cuentan detalles de cómo evolucionó en el tiempo y como está específicamente desarrollada para la sociedad finlandesa. Volviendo a la idea de aceptar el valor político del diseño, me parece muy importante que, como diseñadores, entendamos que, según varies entrevistades, no solo generamos productos y servicios, sino también dinámicas sociales, posibilidades, situaciones prácticas y más. Estos diseños, por el simple hecho de ser humanos, no pueden estar despojados de una mirada particular del mundo. Como seres humanos, siempre tendremos algunos sesgos porque son inevitables, pero si somos conscientes de ellos, al menos podemos trabajar para reducir los que no deseamos y orientar nuestros diseños hacia futuros deseables, asumiendo la responsabilidad de las consecuencias.

Un último pensamiento para cerrar:

En muchos casos, como sociedad, no brindamos la atención necesaria a la salud porque nuestro mundo no está diseñado para ello. Si bien un brazo roto se puede reparar, eso no significa necesariamente que la persona esté curada. Estoy de acuerdo con la idea que aparece en esta serie de que el diseño es un modo muy poderoso de redefinir la salud y el cuidado para un futuro mejor. Entiendo, y esta serie lo verifica, que necesitamos desafiar varios supuestos y trabajar de manera interdisciplinar para abordar los desafíos en torno a la salud.

En esta serie en salud Mariana entrevista a: 

⁠Loren Córdoba es una diseñadora con experiencia en UX/UI, especializada en soluciones innovadoras para experiencias de usuario, investigación UX y Design Thinking.

Benjamin Lopez es un diseñador mexicano que trabaja actualmente en Philips, en Holanda. Es líder de Diseño en el campo de Innovación de productos, interfaces y servicios para hospitales. Su trabajo se enfoca en propuestas para departamentos de cuidados críticos: cuidados intensivos, quirúrgicos y cuidados urgentes

Matias Echavarria Sáez es consultor en Diseño de Experiencia de Usuario en el Hospital Dra. Eloísa Díaz en Chile y en el Ministerio de Salud. 

Guillermina Noel es una diseñadora argentina y profesora en diseño en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Lucerna, en Suiza. Su trabajo se centra en formas de humanizar la comunicación, facilitando que las personas accedan a ella, la obtengan, la interpreten, la aprendan y la utilicen.

Piera Mattioli es una italiana-argentina que trabaja por el mundo, con experiencia en cambio organizacional y diseño de servicios en grandes corporaciones como Philips y en organizaciones como Rainforest Alliance.

Maria Paz Ramirez es una diseñadora chilena que vive en Australia. Tiene experiencia en diseño a nivel corporativo en diversas áreas y países, y en emprender a partir del desarrollo de su propio juguete.

Pamela Leon Loreto es una diseñadora mexicana que trabaja para ⁠Laerdal Medical,⁠ una empresa comprometida con salvar vidas, a través de productos educativos para profesionales de la salud. 

Jimena Fernandez es investigadora en diseño e ingeniería especializada en biomateriales y nanomateriales. Ella desarrolló nanotecnología en el área de la salud.  

Daniela Escobar Arco es una comunicadora digital y diseñadora, que trabaja para la Clínica Alemana de Santiago, en Chile. Ella es Gerenta en el área de diseño de experiencia de una clínica en Chile.

Camila Hergatacorzian⁠ es una diseñadora uruguaya, que vive en Helsinki, que trabajó con el tema de la prevención del cancer de útero.

E incluye también en el episodio 528, las voces de varias usuarias de “la caja de la madre”.

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